jueves, 29 de noviembre de 2012

Viaje a la mitad del mundo


Cuando Luis se mudó a Ecuador le hice la promesa de ir a visitarle y esperé vacaciones para eso,  pero nada más lejos de la realidad, pues fue todo un suplicio los arreglos del viaje, solo para que me asignaran los dólares por cadivi fue una verdadera odisea kafkiana que me costó tres viajes a La Fria. pero dejando todo eso atrás tomé el avión el 27 de Agosto de 2012 con destino a Quito. Llegué a las 11:30 de la noche hora de Ecuador donde me esperaban Juis y Guada quienes me recibieron con su habitual buena vibra para ir a hospedarme en casa de la tía Chayo y familia, lo mejor del viaje conocer gente amable y maravillosa. Por su hospitalidad y buenos deseos infinitas gracias. Como es costumbre para aclimatar fuimos al Rucupichincha un pico de 4697 m.s.n.m, un treking bastante relajado con una bonita vista de la ciudad de Quito. Hecho esto ya estabamos preparados para el fin de semana subir al Cotopaxi, para lo cual contactamos a Carlos, un pana de la universidad Politécnica quien nos indicaría que via tomar para llegar al Coto desde Quito, y al final fuimos con otro compañero para distribuirnos mejor en los carros. Emprendimos el viaje como a las 2:00 de la tarde y llegamos al estacionamiento del refugio como a las 5:00 de allí es una hora caminando con la mochila hasta el refugio como tal, luego de ver que estaba lleno, Carlos consiguió que nos alojaran en un anexo, y menos mal pues pudimos descansar por unas horas, en el refugio te dan la cena y el desayuno por 20 dólares, nos despertamos y levantamos a las 11:30 de la noche comimos y empezamos con el rock n´roll. Lluego de unas palabras que dijo Carlos a todo el grupo ( 6 personas de la Politecnica Luis y yo) nos pusimos en marcha. La primera parte fue como una hora de morrena, Luis siempre adelante con muy buen paso, cuando llegamos al glaciar nos pusimos los crampones, nos atamos la cuerda y Carlos que en un principio nos había dicho que nos acompañaría como otra persona en la cordada, desistió de la idea diciéndonos que nos había visto bien, caminando a un buen ritmo y que seguramente nos conocíamos muy bien. Yo aún estoy pensando ¿qué nos vio ese pana de duros? porque yo estaba que me moría de frio, la briza no paraba de llenarnos de hielo era como si nevara, y si no con de tierra de la morrena, pero bueno asi seguimos ya los dos rumbo a Yanasacha, llegamos a Yanasacha con las mismas condiciones climáticas y  congelados y esto es literal hasta el agua que llevábamos para beber se nos congeló, lo mismo le sucedió a la cuerda, la linterna y el resto del equipo, muerto del cansancio le pedí a Luis que me dejara descansar 5 minutos para después seguir, así lo hicimos y para el siguiente tramo conocido como La rompecorazones arranqué yo de primero, adoptamos un buen paso pese a las condiciones que nunca mejoraron pero aún asi a las 7:00 de la mañana estabamos en la cumbre del Coto que aunque full neblina y con las camaras congeladas igual se celebró como si estuviera despejada, luego el descenso que fue bastante más rápido, llegamos al refugio a las 10:00 de la mañana.
Descansamos unos días en Quito para recuperar fuerzas, decidimos asumir el reto de subir al Ilinizas norte con la intencion de escalar una pared en una de sus caras, pedimos al amigo Carlos que nos diera referencias para el pegue empacamos el equipo y nos fuimos, duramos como una hora perdidos buscando la carretera hacia los Ilinizas finalmente en la autopista le preguntamos a dos chicas que no nos hicieron mucho caso y pudimos llegar al parque para nuestro asombro y como cosa rara terminamos haciendo cumbre con las chicas y otras tres personas más, ya que después de caminar dos horas hasta el refugio nos encontramos todos allí y decidimos partir juntos. El clima estaba bien y nosotros animados a escalar la pared pero al llevar como una hora de camino el clima cambió repentinamente y nos vimos en medio de una nevada, no era muy fuerte pero el viento era atroz, desistimos de la idea de escalar pues todo iba a estar mojado y desidimos subir a la cumbre, el resto del grupo estaba buscando una morrena que los bajaría directamente al estacionamiento donde habíamos dejado los carros pues no estaban muy seguros de poder seguir con la nevada, cuando la encontraron se dispusieron a bajar Luis y yo nos miramos y casi al unisono dijimos nos vamos a la cumbre y así comenzamos a subir con nevada y todo, los compañeros debe ser que nos vieron con mucha seguridad pues nos siguieron y al final terminamos haciendo cumbre en el Ilinizas.
Bonita experiencia y muy recomendado para los que quiera hacer montaña.